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Malvinas, insignia de la Argentina ciclotímica

El 30 de marzo 1982, la CGT Brasil, una de las dos centrales en que se dividía el movimiento obrero durante la última dictadura, convocó a una movilización a Plaza de Mayo. En un clima de creciente descontento obrero y popular, la central dirigida por el cervecero Saúl Ubaldini motorizó una protesta que terminaría poniendo contra las cuerdas a la dictadura.

Ese fue el detonante para que un proceso inconstitucional y de deplorables consecuencias, jugara desesperadamente la carta más cara a los sentimientos de los argentinos: la recuperación de las Islas Malvinas.

Una insólita apuesta de aquel gobierno de facto deleznable, que pese a todo tuvo un impacto inicial extravagante: los miles de compatriotas que pocos días antes hacían temblar el sistema gobernante, vivaron 12 días después a un exultante general que aseguraba con grandilocuencia: …”nos sacarán sólo en cajones”.

Se hizo, finalmente esa estúpida premonición del dictador embriagado de emoción por los vítores populares: 70 días después, y para siempre, se lloró por la pérdida de 649 patriotas que aún no han sido debidamente reivindicados.

Esos claroscuros de la Historia aún no han sido suficientemente asimilados por las nuevas generaciones; los argentinos seguimos aclamando –-innecesariamente—a nuevos y no tan nuevos prospectos de adalides que ya desde la política, hacen de la mentira, la exageración, y la promesa fácil e inconsistente, su arma de triunfo inapelable.

Y ello, no habla tanto de los recurrentes aventureros que aspiran al mesianismo, como de quienes caen sistemáticamente en la trampa de sus fantasiosas pretensiones.

A 37 años de aquel despropósito bélico, la memoria de aquellos mártires del Atlántico Sur ya merece que su sangre derramada abone mejores frutos. Unos que no nos hagan caer reiteradamente en el engaño del odio como propuesta de superación; sino que florezcan en base a lo mismo que pusieron nuestros muertos al pie de la trinchera: sacrificio, solidaridad, compañerismo, autocrítica, humildad, hermandad, unión, valentía, patriotismo…

Para que nunca más la ambición de poder nos nuble el entendimiento y volvamos a ser presas de un engaño colectivo cimentado en nuestros más caros sentimientos de progreso, a los héroes de Malvinas, Gloria y Loor!

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