Alfredo Luenzo

Senador de la Nación por Chubut

La Agrupación de Veteranos de Guerra Concertación Toas agradeció al senador Luenzo

El senador nacional por Chubut Alfredo Héctor Luenzo mantuvo una reunión con la Agrupación de Veteranos de Guerra Concertación Toas, grupo de soldados conscriptos cuyo lema es “Defendimos el Litoral Marítimo Patagónico y sus objetivos militares y sus Bases Aéreas; fuimos el escalón logístico más importante del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS)”. 
Cabe recordar, que estuvieron reconocidos como Veteranos de Guerra, desde las primeras leyes promulgadas después del Conflicto, (Ley 22.674/ año1982; Ley 23.109/año 1984; Ley 23.118/año 1984), y luego perdieron esta condición cuatro años después por el decreto reglamentario 509/88 del año 1988.
Los veteranos de la Guerra de las Islas Malvinas en 1982, agradecieron las gestiones que realiza desde su banca de la Cámara Alta el senador nacional de Chubut Alfredo Héctor Luenzo a la Agrupación de Veteranos de Guerra Concertación TOAS y al proyecto 5202/D/2019.

El proyecto que buscará firmas de apoyo de los legisladores, se propone otorgar un “reconocimiento moral e histórico con el nombre de Veterano de Guerra Continental por Malvinas, a los ex soldados conscriptos, prorrogados, reincorporados y/o voluntarios que estuvieron bajo bandera durante el conflicto bélico del Atlántico Sur”. Y amplía la base del reclamo: además de incluir a quienes estuvieron vigilando y defendiendo las costas argentinas, pretende extender el beneficio a aquellos que “cumpliendo órdenes emanadas del alto mando militar”, prestaron funciones en las “fronteras inter-jurisdiccionales, bases aéreas, y puntos estratégicos (SIC)”, exigiendo una “pensión honorífica equivalente a tres pensiones mínimas nacionales, mensuales, vitalicias y móviles”

A través del Decreto 1357, publicado el 6 de octubre de 2004, el Gobierno Nacional estableció que sea la ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social) la que tuviera a su cargo el otorgamiento y liquidación de las pensiones honoríficas, y aumentó la cifra a cobrar en un 300%, lo que equivale a 3 jubilaciones mínimas, monto que se mantiene hasta la actualidad. “Es un claro intento de diluir y licuar nuestro reclamo”, dicen algunos integrantes de la Concertación TOAS, enfatizando que “al agrandar la base de quienes aspiramos a ser reconocidos y reclamamos una pensión, se produciría un impacto económico brutal justo en momentos de ajuste. Es incalculable la cantidad de gente que ingresaría al beneficio”. Y afirman que “eso lo convierte en un proyecto inviable. Lo que busca es que los legisladores o directamente el Gobierno diga que no se le paga a nadie, y listo”.

El nuevo proyecto también pretende declarar como Veterano de Guerra a aquellos que estaban afectados a “operativos y controles de las rutas nacionales y provinciales, vigilancia de aeropuertos, centrales termoeléctricas, diques, hospitales civiles y militares, puertos, etc”. 

La última estadística oficial conocida afirma que el Estado, a través del Ministerio de Defensa, reconoce 23.428 veteranos. Por su parte, en su página web, la ANSES reconoce oficialmente 22.476 beneficiarios. El anteproyecto, en su artículo 5, determina que “el Poder Ejecutivo haga público el listado confeccionado por cada una de las Fuerzas, creando un Padrón Oficial de beneficiarios, independiente del existente que contiene a Veteranos de Guerra de Malvinas”. En la actualidad, resulta imposible acceder a quienes cobran la pensión ya que los listados de la ANSES no son públicos.

A instancias de Concertación TOAS, el ex Diputado nacional por el Partido Demócrata Cristiano Juan Fernando Brugge presentó el Proyecto de Ley 3932/2018, que se propone otorgar el reconocimiento moral e histórico a los exsoldados conscriptos que participaron de manera directa en el conflicto bélico”. En sus fundamentos, aclara que dichos soldados “fueron desplegados desde sus unidades militares de origen al sur del territorio nacional”, incluyendo el por entonces Territorio Nacional de Tierra del Fuego. Como a Brugge se le terminó su mandato y el proyecto iba a perder estado parlamentario, decidió reinscribirlo, inclusive con nuevas adhesiones. 

Actualmente, este proyecto lleva el número 5202/2019. Mientras los VG TOAS buscan su reivindicación histórica, continúan recabando apoyos de diferentes dirigentes políticos y personalidades de la cultura argentina, a la vez que llevan recolectadas más de 330.000 firmas de ciudadanos de todo el país para el tratamiento parlamentario del proyecto.

Las Bases continentales argentinas fueron establecidas en Trelew, Comodoro Rivadavia, San Julián, Santa Cruz, Río Gallegos, y Río Grande, a los efectos de vigilar y defender la zona de posibles incursiones británicas en el continente, y de cumplir variadas tareas de logística. De acuerdo a la distinta literatura castrense, la logística en la guerra tiene por objeto brindar los medios necesarios a las Fuerzas Armadas, los cuales pueden ser tanto de personal como material, generando beneficios indirectos y directos a la conducción de la guerra. Recientemente, arribó a nuestro país el veterano británico Edward Denmark, con la misión de ayudar a sus colegas argentinos de la Concertación TOAS. En su visita, afirmó que “todos fueron parte de una cadena necesaria para la supervivencia. Yo disparaba a sus aviones con el lanzamisiles o con un rifle. Pero los misiles que cargamos, o las municiones, nos fueron provistos desde la isla Ascensión, que se encuentra a 8.000 millas náuticas de Malvinas. Desde allí nos entregaban comida, armas y municiones”.

Ascensión es una pequeña isla de apenas 88 kilómetros cuadrados con unos pocos miles de habitantes, ubicada en el Océano Atlántico a mitad de camino de las Malvinas y Gran Bretaña. Un alto mando británico reconoció que, sin ella, “no hubiéramos podido emprender la guerra o nos hubiera resultado más costosa y difícil de ganar”. La importancia de las bases las brinda un fundamental estudio que hicieron sobre el conflicto tres militares españoles, llamado “La campaña de las Malvinas”. Allí, los autores afirman que “Argentina al principio pretendía establecer en las islas unas fuerzas de ocupación, pero cuando comprobaron que los británicos estaban dispuestos a luchar, se vieron obligados a aumentar el puente aéreo y reforzar las Bases continentales”

A su vez, la investigación destaca el excelente desempeño de la Fuerza Aérea argentina, en particularmente de la FAS (Fuerza Aérea Sur), asegurando que “su actuación asombró no sólo a los ingleses, sino también al mundo entero”, subrayando que los vuelos que “pusieron en jaque a la Royal Navy británica partieron de las Bases en el continente”

En especial los 5 aviones Súper Etendard (la aviación naval argentina en verdad adquirió 14 unidades a fines de 1981, pero los 9 restantes fueron entregados una vez finalizado el conflicto), munidos de los misiles Exocet.

Los fundamentos del proyecto

En sus considerandos, el anteproyecto que ingresará al Congreso el 2 de marzo deja asentado el concepto en el que se apoya: BAJO BANDERA. Allí afirma que el objetivo buscado es una “reivindicación histórica a miles de soldados argentinos que permanecieron” en esa condición. Luego, se vale de argumentos al menos discutibles, utilizando una terminología bastante llamativa. Algunas líneas por debajo, intenta igualarse con los soldados desplegados en las Bases, asegurando que “la guerra no se podría haber sostenido y desarrollado sin el apoyo logístico del continente”. 

Pero va más allá cuando subraya que nada se podría haber hecho “sin la intervención de todos los veteranos de guerra continentales”

El 30 de agosto de 2019, el veterano de guerra y ex funcionario de la Aduana, Marcelo Paolini, escribió un artículo en el diario Perfil donde afirmó que “los que estuvimos bajo bandera en 1982 somos todos Veteranos de Guerra”. Paolini combatió en Monte Dos Hermanas y Tumbledown.

Un tramo del texto en el que merece detenerse es cuando hace referencia a las torturas durante el conflicto. “Con el agravante de abuso de autoridad, el soldado fue modelado psicológicamente y sometido a presiones psicofísicas, que, por cierto, en algunos casos, alcanzaron el perfil de tortura propiamente dicha”, dice textual. Y agrega que “al finalizar las hostilidades, estaba prohibido bajo pena a determinar, comentar o dejar entrever acciones que hayan ejecutado los soldados”, concluyendo que esta situación generó “la desmalvinización” de la causa. Y atribuye sus reclamos a distintas Juntas Militares que gobernaron el país, cuando afirma que “fuimos instruidos bajo la doctrina de la seguridad nacional, diseñada oportunamente por el dictador Lanusse, implementada más tarde por Videla, y en nuestro caso, por Galtieri”. Alejandro Lanusse (1971-1973), Jorge Videla (1976-1981) y Leopoldo Galtieri (1981-1982) fueron Presidentes de facto de la Argentina durante dichos períodos, pero no en forma consecutiva. Entre ellos, hubo un gobierno democrático entre 1973 y 1976, con 4 mandatarios: Héctor Cámpora, Raul Lastiri, Juan Domingo Perón, e Isabel Perón. Y entre Videla y Galtieri, también gobernó el militar Roberto Viola.

El reclamo de Concertación TOAS

El origen del reclamo estriba en que el 23 de octubre de 1984 se promulgó la Ley 23109 que otorgaba beneficios “a los exsoldados conscriptos que han participado en las acciones bélicas desarrolladas en el Atlántico Sur entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982”. Pero el 26 de abril de 1988 el Poder Ejecutivo emitió el Decreto 509/88, que reglamentó aquella Ley, manifestando en su artículo primero que “se considerará Veterano de Guerra a los ex soldados conscriptos que participaron en las acciones bélicas en el TOAS, determinado el 7 de abril de 1982, que abarcaba la plataforma continental de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, y el espacio aéreo correspondiente”. Este Decreto dejó afuera del beneficio a miles de personas.