Alfredo Luenzo

Senador de la Nación por Chubut

El senado homenajeará este jueves al Seccionado Juvenil Campeón Mundial en Japón en 1979

Este jueves 5 a las 16 en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional se realizará un homenaje al seleccionado Argentino de Fútbol Juvenil que en septiembre de 1979 se coronó por primera vez en la historia como Campeón Mundial Juvenil
A 40 años el senador por Chubut Alfredo Luenzo sugirió realizar un homenaje al emblemático equipo y cuenta con el aval de la Comisión de Deportes del Senado de la Nación, que preside Julio César Catalán Magni senador nacional por Tierra del Fuego.
Con la presencia confirmada de Cesar Luis Menotti entrenador de aquel formidable conjunto al igual que Sergio Ruben Garcia, Abelardo Carabelli, Juan Simon, Ruben Rossi, Osvaldo Rinaldi, Juan Barbas, Osvaldo Escudero, Jorge Piaggio, Daniel Sperandio, Juan Jose Meza, Alfredo Torres, Rafael Seria, Marcelo Bachino.
Se espera la confirmación en las próximas horas de la asistencia de Diego Armando Maradona y Ramón Angel Díaz.
Los que no estarán serán Hugo Alves trabajando como ayudante de campo de Ricardo Gareca en el equipo nacional de Peru y con fecha de la FIFA, el chubutense Gabriel Calderón trabajando como entrenador en Iran y Luis Lanao -radicado en Europa- por problemas personales.
Otro que al que se recordará, será al preparador fìsico de aquel equipo el Profesor Ricardo Pizzarotti.

El 7 de septiembre de 1979, con Diego Maradona y Ramón Díaz como principales figuras, la selección nacional obtenía el campeonato mundial tras derrotar a la Unión Soviética por 3-1.

En 1978 la selección nacional consiguió ganar el primer Mundial de su historia en el certamen que se llevó a cabo en la Argentina y un año después llegó la primera conquista a nivel juvenil.

Ocurrió hace casi 40 años, el 7 de septiembre de 1979, cuando la Argentina derrotó en Tokio a la Unión Soviética por 3-1 con goles de Hugo Alves, Ramón Díaz y Diego Maradona.

Maradona, que un año antes se había quedado afuera del Mundial de la Argentina de manera sorpresiva, fue la principal figura del equipo juvenil junto al riojano Díaz.

En el camino a la final, Argentina venció a Indonesia 5-0 (tres goles de Díaz y dos de Maradona), a Yugoslavia 1-0 (Osvaldo Escudero), Polonia 4-1 (Maradona, Juan Simón y dos de Gabriel Calderón), a Argelia 5-0 (tres de Díaz, Maradona y Calderón) y a Uruguay 2-0 (Díaz y Maradona).

En el encuentro decisivo, la selección nacional saltó a la cancha con la siguiente formación: García; Carabelli, Simón, Rossi y Alves; Barbas, Rinaldi y Maradona; Escudero, Díaz y Calderón

Argentina venía de ser rey del mundo en mayores.

Menotti llevó a Diego para que lo asista a Ramón, los rodeó de jugadores cumplidores elegidos por Ernesto Duchini y con eso fue campeón.

“Señores, ustedes ya son campeones, no me importa el resultado de este partido, ya han demostrado que son los mejores del mundo. Nada de patadas o locuras. Vayan, jueguen y me divierten a los 35.000 japoneses que están en las tribunas”. Con esas palabras, el Flaco Menotti mandaba a la cancha a sus jóvenes muchachos para el partido final contra la Unión Soviética.

Así lo vivía el entrenador, y así supo trasmitírselo a los jugadores, quienes, encabezados por un Diego Maradona intratable, interpretaron a la perfección la línea que bajaba desde el banco y lo plasmaron en la cancha en cada uno de los partidos.

Veinte días antes de esa final, los japoneses sabían poco y nada de fútbol. Concluido ese encuentro, asociaban esa palabra a un apellido, Maradona, y los ojos parecían abrírseles de la emoción.

Diego ganó el “Balón de oro” al mejor jugador y el “Botín de plata” por ser segundo en la lista de goleadores.

Pero no fue el único que acaparó premios. Ramón Díaz se llevó el “Botín de oro” por ser el máximo anotador y el “Balón de plata” al tercer mejor jugador del torneo.

En la calles de todo el país se festejó como se había hecho un año atrás con el Mundial de mayores.

Los madrugones grupales para seguir los partidos por TV fueron moneda corriente en esos días.

Además de Diego y Ramón, individualmente se destacaron Barbas, Escudero y Simón, pero fue importante el rol de cada uno, sobre todo sabiendo sus capacidades y sus limitaciones.

El equipo arrancó con una goleada demoledora que sirvió para ganar confianza y se fue aceitando con el correr de los partidos.

Cuando llegó el duelo decisivo, ya era una maquinita que funcionaba sola.

La campaña

26/8 Grupo B. Argentina 5 – Indonesia 0

28/8 Grupo B. Argentina 1 – Yugoslavia 0

30/8 Grupo B. Argentina 4 – Polonia 1

2/9 Cuartos de final. Argentina 5 – Argelia 0

4/9 Semifinales. Argentina 2 – Uruguay 0

6/9 Final. Argentina 3 – Unión Soviética 1