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ANIVERSARIO COMODORO RIVADAVIA 23 de Febrero

#ComodoroRivadavia #Chubut

Comodoro Rivadavia, esta querida Ciudad inconclusa…

Han sido ciento dieciocho años.
De logros impensados, y de frustraciones injustificables.
De hallazgos imprevistos y de fracasos incomprensibles…
De epopeyas de sacrificados inmigrantes, y de laboriosa aceptación de los sumisos e innegables dueños ancestrales de los confines de América.

Es imposible imaginar un futuro, sin revisar –así, de a pares—los andariveles del éxito y el fracaso de quienes nos aquerenciamos en la Patagonia central.

Una suerte de examen de conciencia colectivo, despojado de la tentación de encasillar apresuradamente una causa de todos los males. Una que nos resulte cómoda, por lo ajena, a la parte de responsabilidad que -por acción u omisión- cada uno de los ciudadanos debemos reconocer…

Y así, en una imaginaria línea del tiempo, desfilan los hitos comodorenses.

Aquel estratégico puerto (inconcluso) que al reparo del Chenque prometía por equidistancia, ser el trampolín para la producción lanera de dos provincias.

La portentosa colonización de los sudafricanos, en un poblamiento organizado por el gobierno en forma ejemplar.

El no tan sorpresivo descubrimiento del petróleo, y la providencial visión soberana de sus gestores para que el Estado fuera el cancerbero excluyente de una renta que estuviera al servicio de los genuinos intereses nacionales.

Y las cuadrillas de idóneos obreros gringos, que dejando Europa del Este, hicieron flamear decenas de banderas extrañas que hoy sentimos como propias a través de sus descendientes comodorenses, que enriquecen nuestra multicolor identidad.

Más los provincianos… Ese providencial ariete de nacionalidad que inventó Mosconi para que el tercio sur de la patria tuviera más argentinos que extranjeros…

Y la sabia acción social de Yacimientos Petrolíferos Fiscales y Gas del Estado, sosteniendo a todas esas almas exiliadas de su solar natal para que el desarrollo fuera posible.

La Gobernación Militar, que aún con su motivación transitoria, impactó definitivamente en nuestro progreso: el Hogar Escuela (inconcluso)… la Cámara de Apelaciones (inconclusa)… el Hotel de Turismo (inconcluso)… el Hospital Regional (inconcluso) la sede de la Gobernación (inconclusa)…
Obras que siguen siendo (junto al Colegio Perito Moreno), setenta años después, las más portentosas de nuestra historia, algunas, con otros usos; otras, injustificablemente paralizadas por revanchismos políticos durante dos décadas…

Llega a nuestros días la tradición de lo inconcluso: el Estadio del Centenario, el aterrazamiento del Cerro Chenque, la doble trocha hacia Caleta Olivia, el Corredor Bioceánico, la traza definitiva de la Ruta Nacional Número Tres…

Logros, y frustraciones.
Las dos caras a considerar en la historia de los pueblos. Para celebrar, y para reflexionar.

Para renovar íntimamente el compromiso individual y colectivo que nos hace a todos partícipes, tanto de los éxitos como de los fracasos.

Quizás debamos nosotros trescientos mil hacer un brindis que sea, más que un festejo, un compromiso hacia el futuro: el que nos lleve a diluir las diferencias ideológicas o sectoriales, pensando en los objetivos comunes. En los objetivos inconclusos.

Como luchar por una renta mucho mayor a la actual por los recursos naturales no renovables.

Por una participación real y efectiva de la extraordinaria riqueza pesquera que se saquea frente a nuestras costas.

Por el procesamiento integral de la lana y la minería en la región.

Y por las obras de infraestructura portuaria y vial pendientes, y en permanente postergación.

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