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Luenzo: hay que trabajar para ponerle un freno a la importación de carne porcina

El senador nacional Alfredo Luenzo, recibió  al presidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos, Juan Uccelli y a la gerente técnico Noelia Ammendolea, para analizar la situación crítica en la que se encuentra el sector, tanto debido a la importación de carne porcina como por el grave problema sanitario  por el que están atravesando.

“La industria porcina en nuestro país está atravesando una situación muy crítica y recientemente agravada con el incremento de la importación de cerdo desde Estados Unidos, que se suma a las importaciones de Canadá y de Dinamarca que venían produciéndose desde 2016”, manifestó Luenzo.

“De 4600 productores de carne porcina,  2000  podrían desaparecer, dejando sin trabajo a casi 38.000 personas, sobre todo si tenemos en cuenta que creció el 135% la importación de carne de cerdo en el último tiempo. Existe una gran preocupación en el sector, una crisis que compromete las fuentes de trabajo, por un lado, y un serio riesgo sanitario para la población agravado por la falta de controles por parte del Senasa”, agregó el senador.

En este sentido, Uccelli explicó que “estamos preocupados por el ingreso de la carne “estimulada” con ractopamina, con el objetivo de lograr una mayor musculatura y menor cantidad de grasa, y al utilizarlo en forma generalizada para el engorde, bajan considerablemente los costos de producción, haciendo muy difícil la competencia”.

 “Lo más grave es que la carne importada que ingresa, congelada, muchas veces, se vende como fresca en las góndolas locales. Y no se le explica al consumidor que es para consumo inmediato y que no admite un nuevo freezado”, agregó.

Al no haber controles, la posibilidad de descongelar la carne porcina importada, permite competir directa y deslealmente, con la carne porcina fresca nacional. No existe la posibilidad de que el consumidor elija que llevar, sin marcar la diferencia entre un producto fresco (realmente fresco) y un producto descongelado (con más de 2 meses de elaborado y a veces hasta 6 meses). También puede afectar al sector la posibilidad de ingreso de enfermedades porcinas a través de la carne, como el  Síndrome Respiratorio y Reproductivo Porcino.

“Es necesario  frenar la importación indiscriminada de carne de cerdo, para proteger las fuentes de trabajo, y solicitar que se realicen serios controles en la comercialización de carne congelada. No tenemos manera de saber si la carne porcina que compramos estuvo congelada. Estamos sumidos en un terrible problema sanitario, y nadie se hace cargo”, concluyó Luenzo.

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