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EL ATLÁNTICO SUR ALBERGA A LOS MÁRTIRES MAS OLVIDADOS DE LA PATRIA

#2DeAbril #Malvinas

Debieron pasar treinta y seis años desde el conflicto del Atlántico Sur, para que 88 familias argentinas pudieran identificar en el cementerio de Darwin, el montículo que cubre los despojos de heroicos soldados caídos en misión bélica. Un lapso de tiempo injustificable para cerrar el duelo por quienes dieron su vida por la causa nacional.

Este nuevo aniversario de la frustrada recuperación del archipiélago usurpado, nos pone nuevamente de cara a la tradicional indolencia institucional de que hacemos gala, sin distingo de signo o color político que encarne el gobierno. Todas y cada una de las administraciones políticas que se sucedieron desde entonces, fueron displicentes –cuando no erráticas—al abordar el tema de la soberanía en la región y sus delicadas consecuencias geopolíticas, económicas y sociales.

Por eso no extraña que por estas mismas horas “tras un manto de neblina”, nos vuelva a ocurrir lo mismo, en casi las mismas coordenadas de aquel mal recuerdo: la dudosa e irresuelta desaparición del submarino ARA San Juán, y sus 44 tripulantes…

Es imprescindible que, en uno como en otro caso, aprendamos a superar la momentánea reflexión obligada por las efemérides: es un imperativo alcanzar la madurez democrática que nos merecemos, definiendo políticas de estado permanentes en este tópico primordial y excluyente de nuestras relaciones exteriores.

El tema Malvinas, debe dejar de mirarse bajo la lente bifocal de un nacionalismo exacerbado e inconducente, o las ilusorias relaciones carnales disimuladas tras gestos de buena voluntad absolutamente estériles.

Precisamente la región patagónica, que le ha dado un marco de solidaridad conmovedor a los dos episodios que tanto calan en el alma nacional, soporta los ejemplos más inaceptables de colonialismo interno que puertas adentro practicamos los argentinos.

El tercio más austral del país, sigue tolerando mansamente la exacción sobre sus recursos naturales –muchos de ellos no renovables— sin que se le ofrezcan a cambio condiciones de desarrollo y sustentabilidad. La #lana, el #petróleo, el #gas, la #pesca y los #minerales, son extirpados en bruto, sin el menor valor agregado in situ.

Mal podrá la Argentina dejar de ser la histórica colonia, si internamente practica de modo apabullante, aquel injusto tratamiento que atrofió y atrofia su potencial desarrollo.

Y más aún, si no reivindica como es debido a los compatriotas que en tiempos de paz o de guerra han dado lo mejor de sí para defender su integridad y su desarrollo.

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