Prensa

LA DECADENCIA ES VISIBLE

Cuando en 1937 –apenas diez años después que en nuestro país se inaugurara la radiofonía nacional—los Menéndez-Braun instalaban tres potentes emisoras de radio estratégicamente ubicadas en la Patagonia Argentina al influjo de sus intereses comerciales, lograban –sin quererlo, o sin saberlo—la más portentosa acción en favor de la soberanía nacional y el desarrollo cultural del tercio austral del cono sur de América.

Las prodigiosas antenas instaladas en Río Gallegos, San Carlos de Bariloche y Comodoro Rivadavia, fueron sin duda una inversión incalculable y sin especulaciones de rédito específico.

De hecho –al serles expropiadas por el Estado Nacional durante el primer peronismo—ni remotamente auto financiaban su existencia. Tanto esos empresarios bi-nacionales como el gobierno confiscante, tenían absoluta claridad que inter-vincular la semidesértica extensión patagónica no tiene precio.

Los inversionistas agro-ganaderos, en función de sus propios intereses en latifundios esparcidos a ambos lados de la frontera nacional y en los tres estados patagónicos involucrados. Los administradores del Estado, en cambio, en función de los conceptos de soberanía política y cultural para el estratégico territorio.

Tanto unos como otros, practicaban el único “crecimiento invisible” que verdaderamente es esencial: el de sostener el trabajoso poblamiento en zonas tan inhóspitas y brindarle comunicación, servicios e identidad cultural. Nada que cotice en bolsa, ni se pueda tasar.

Lo de los originales Menéndez Behety, fue en muchos sentidos ejemplar; no fueron sólo señales hertzianas las que –aún por conveniencia propia—pusieron a disposición de la escasa y luego creciente población sureña. Se anticiparon al Estado mismo invirtiendo por su cuenta en caminos, puertos, transportes, generación eléctrica, supermercadismo, comercio en general, al servicio subsidiario de la gente.

Por eso es tan doloroso no haber aprendido de la historia; ni de la propia historia familiar, en el caso de algún encumbrado dirigente del Poder Ejecutivo Nacional.

Por eso denunciamos, con verdadero estupor, que al ya dramático despoblamiento regional (ya alcanzan a 350 los establecimientos de campo abandonados), se suma el constante abandono de los pobladores rurales hacia las cuatro o cinco ciudades cabecera del sur del país, huyendo del aislamiento, la falta de oportunidades, y la creciente incomunicación.

Los cultores del libre mercado del tercer milenio, no tienen ni por asomo la grandeza de aquellos pioneros ancestrales: si el Estado Nacional ha de llevarse del sur productivo fortunas incalculables en concepto de pesca, hidrocarburos o minería, no están dispuestos a la subsidiariedad de sostener a los que las producen: la gente.

Resulta aberrante una política comunicacional del Estado  que invierte más en un comunicador complaciente de la metrópoli por mes,  que por año en las emisoras oficiales del sur del país.

Denunciamos una flagrante retirada del Estado de la región patagónica, olvidando aquella inspiradora política del padre constitucional de la Nación, Juan Bautista Alberdi: gobernar, es poblar. No lo contrario.

Esas erráticas decisiones, sumado a la minería en base a nulas regalías y obreros golondrina; la migración de las explotaciones petroleras, y la pesca incontrolada e industrializada off shore; y la transferencia de latifundios cordilleranos a manos extranjeras, nos hacen vislumbrar que –en el Sur del país— la decadencia es visible.

Otras Noticias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *