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Tarjetas: pelea activa fantasma de la Supercard K de Moreno

La disputa política por una ley que baja las comisiones que se cobran en las transacciones con tarjetas de crédito y débito se convirtió en una bola de nieve en el Congreso, con proyectos cruzados y duras acusaciones entre Senadores y Diputados; con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) que presiona por topes para favorecer el consumo y cambia el apoyo a las normas en juego según el momento; y con representantes de bancos que deslizaron ante este diario que las intenciones parlamentarias recuerdan a la Supercard que impulsó en junio de 2013 el exsecretario de Comercio ultra-K Guillermo Moreno, que terminó en fracaso.

En el Senado, quien activó la trifulca es el senador chubutense y titular de la Comisión de Industria, Alfredo Luenzo, aliado del Frente Renovador que lidera el serpenteante diputado Sergio Massa, quien busca con esta discusión un reposicionamiento tras la sumatoria de millas de las últimas semanas. Sin embargo, la maniobra podría desembocar en un nuevo paso en falso como en la cuestión Ganancias, cuando se abrazó al kirchnerismo para avanzar con la iniciativa Massa-Bossio-Kicillof-Donda, noqueada luego en el Senado por el PJ y los gobernadores.

Para entender el actual conflicto, hay que retrotraerse a septiembre de 2016, cuando el oficialismo y la oposición votaron un proyecto que impulsaba una rebaja del 3% al 1,5% de los aranceles para transacciones con tarjetas de crédito y la eliminación total en el caso de las efectuadas con débito. En Diputados, Cambiemos dilató el tratamiento hasta llegar al precipicio que representaba el fin de sesiones ordinarias. CAME desplegó un operativo de presión para acelerar lo votado en el Senado, e incluso aparecieron panfletos que acusaban a Massa de ser el culpable de ese freno.

El oficialismo ideó el tapón para congelar el asunto: impulsar un nuevo proyecto diferente al del Senado -rebajas de las comisiones más graduales- y crear una disputa entre las dos cámaras para que ninguna avanzara con las iniciativas cruzadas. Ante este panorama, el Gobierno acordó días atrás con las cámaras de comercios y representantes de tarjetas una baja en las comisiones de comercialización que regirá a partir del mes próximo.

La pauta establece que a partir de abril, el máximo que podrán cobrar los plásticos a los comercios es de 2,5% por cada operación en crédito y 1,2% en débito; que descenderá a 2,35% el próximo año y a 1,8% para 2021. En tanto, para las de débito, el arancel comenzará en 1,2% y gradualmente bajará a 0,8% para dentro de cuatro años.

Luenzo presentó un nuevo proyecto este año, con bajas de las comisiones en tarjetas de crédito al 1,5% y débito al 0,5% a quienes se encuadren en la categoría de micro, pequeñas y medianas empresas. Además, para aquellas que no se encuadren en esta categoría, el porcentaje no podrá ser superior al 2% para el primer caso y se mantiene el 0,5% para el segundo. La puesta en debate de un nuevo texto alertó al radical Julio Cobos, quien recordó el rechazo de la Cámara -en la última sesión ordinaria de 2016- a la actitud de Diputados de no haber analizado el proyecto del Senado.

Tras la acérrima defensa de CAME al nuevo texto de Luenzo, ayer fue el turno de representantes de bancos. Por caso desde la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino, Daniel Llambías alertó que “llevar este arancel del 1% a un total de 16 provincias va a afectar muchísimo a las tarjetas del interior del país”. Se sumó el presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina, Claudio Cesario, quien dejó claro que la propuesta “termina complicando a las tarjetas regionales”.

“Es difícil si uno no puede cubrir el costo de la operación. Además, los bancos grandes no van a ir a la quiebra, pero sí caerían los más chicos. Resulta curioso que se haya acordado con los bancos el proceso de desinversión de Prisma. Ahora bien, si en plena venta cambian las reglas de juego, ¿quién va a comprar un negocio que no es rentable? Para eso, es mejor dedicarse a los préstamos y listo, pero todo para ir en contra del mundo, donde el efectivo se usa menos para bajar cada vez más la informalidad”, señaló un top del mercado a Ámbito Financiero.

Otro consultor premium explicó: “El caso es como el de las cajas de ahorro a costo cero, para luego crear otros gastos financieros como las renovaciones y el mantenimiento. También se puede asociar este proyecto al de Precios Transparentes -que lanzó el Gobierno y rengueó a los pocos días-, en el sentido de que fue ideado para los consumidores y benefició sólo a los comerciantes”.

En la última sesión ordinaria de 2016, senadores aprobó en el recinto un rechazo “a la decisión de Diputados de no dar tratamiento al proyecto de ley sobre reducción de las comisiones en tarjetas de crédito y débito aprobado” por esa Cámara.

FUENTE: ambito

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