Magda Massacese

Nacida en Esquel y radicada en Rawson desde 1986, esta poeta escondida tiene una pequeña parte de su extensa obra, publicada por la Dirección de Cultura de la Provincia del Chubut. Algunos de sus poemas han merecido numerosos premios en diversos certámenes literarios; obtuvo el Premio Ciudad de Rawson en 1986 por “Tríptico para una ciudad sin montañas“. En 1990 fue distinguida con el Primer Premio Donald Borsella de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE/Chubut) por “Viejo/Juan“. La Provincia de Santa Cruz le otorgó el Segundo Premio del V Concurso Literario Patagónico en 1991 por “Domicilio legal”. La ciudad de San Rafael (Mendoza) la nombró “Corresponsal Permanente” por haber obtenido el Gran Premio de Honor en el Concurso Hispanoamericano de Poesía durante el año 1995 con su bello trabajo “Saga del Sur”.

SAGA DEL SUR

Fue necesario refundar la piedra,
la flecha y el arado,
pero entonces los campos estaban yermos
Tal vez fue el viento el embustero,
el que levantó calumnias y hojas muertas
pero aquí no hubo guerra, no hubo cataclismo,
sólo un territorio poblado de codicia
Los que contaron las sagas de estas gentes
dicen que fue un puñado de ladrones
intrépidos junetes, timadores astutos,
sin historia ni orígenes ciertos
y dicen que los vieron huir
cuando emigraron los últimos chimangos
Así quedaron los pueblos silenciosos
dormidos en los plieges del olvido,
las norias muertas a la vera de los ríos,
y todo fue patético, final,
sólo arena al ras de los recuerdos
Los que pasaron por aquí en aquellos días
dicen que vieron lo que vieron:
la meseta, un gran sudario
cubriendo de vergüenza el desierto,
Las cigüeñas succionando polvo negro
de las ubres exhaustas de los pozos
y las montañas de espaldas al oeste
derramando su nieve en el pacífico
Fue necesario empezar todo de nuevo
Dibujar la geografía y los sueños
Reescribir los nombres de las cosas
Fue necesario luchar contra el espanto
Un colono y una india caminaron por el mar,
las aguas no se abrieron a su paso
Nadie los vio venir de donde, y cuentan
los que cuentan y arropan la memoria,
que eran hijos de dioses desterrados
Fue necesario refundar la piedra
La tierra del sur de lado a lado
Pero fue posible una vez más.
tal vez la última.

SONATA EN SUR MENOR

Siento de pronto una mañana
el sabor de mi tierra
inconfundible
Siento que siempre fue así, desde el principio
Que murieron los puntos cardinales
Que sólo el sur navega por mis venas
Siento el olor a tierra
a tierra mía
y es como nacer cada alborada
en esta parcela del planeta

TRIPTICO PARA UNA CIUDAD SIN MONTAÑAS

-I-
Pasó que un día juntamos caracolas
pasó que pasaron muchos días,
la caracola vacía persistió en su muerte
y la volvimos al mar, a la esperanza.
– II –
Pasó que el puente se quedó dormido,
pasó que pasaron muchos años,
y los barcos no volvieron a inquietarlo
y las gaviotas se afincaron en el puerto.
– III –
Pasó que pasan y pasaron vidas,
trajes anónimos, corbatas, guardapolvos,
pasillos rectos con sinuosos caminantes.
El viejo puente se obstinó en su amnesia
pero a su vera la ciudad crecía,
porque entre todos los que aún crían,
los que habían sido, los que estaban siendo,
fueron sembrando una vez más los sueños
y a pesar de todo persistió la vida.


DOMICILIO LEGAL

Donde mi piel se junta con mi alma
donde mis sueños se acuestan en la noche
donde mis ojos se amarran en el cielo
allí, en ese espacio sin espacio,
allí mismo estoy parada casi siempre.

VIEJO JUAN

Vive muere
debajo de los días
Parte/regresa
cada siempre
Nacidos/juntos
el/su perro
y los fantasmas
Viejo/juan
fabulador sin tregua
viejo/solo
Inquilino emperdernido
del banco de la plaza

FUENTE: madryn.com