Ermelinda Painequeo

Ermelinda vive en Trelew, Chubut. Recibe invitaciones para participar en las principales ferias de artesanías del país y siempre que puede asiste porque le gusta mucho viajar y mostrar lo que hace. Aprendió de niña a hilar y a tejer. “Era una obligación para las mujeres, era el trabajo que había en las comunidades”. Recuerda que su primer tejido fue una matra, “antes no se hacían cosas chiquitas. Mi mamá me enseñó los primeros pasos y a mí como me gustaba mucho no me costó nada aprender”.

Cuenta que en el campo durante el invierno se hilaba y en el verano se tejía porque el telar estaba afuera, afirmado en las paredes de la casa. Las prendas se hacían para el uso de la familia, “sin intención de venderlas porque no sabíamos el valor de las cosas. Por ahí se hacía algún trueque entre los mercachifles y algunos trabajos se cambiaban por mercadería”.

Mi abuela, mi mamá y mi tía no sabían leer, y la mayoría de la gente que hacía esto no sabía leer ni escribir. Pero para hacer el tejido hay que contar, todo es contado, si una no cuenta bien no salen los dibujos”, asegura. Los dibujos de sus tejidos se relacionan con los animales, con la montaña y con la tierra.

FUENTE: manosdeartesano.com